Miles de personas salieron este domingo a las calles de Brasil para pedir la destitución del presidente Jair Bolsonaro, pero el acto mostró la falta de unidad de la oposición pese a la escalda de amenazas contra las instituciones por parte del líder de la ultraderecha.
De acuerdo señala EFE, la concentración, realizada en diversas capitales del país, entre ellas Sao Paulo y Río de Janeiro, tuvo como principal bandera la apertura de un juicio político con miras a la destitución de Bolsonaro, pero sirvió de paraguas para las más diversas demandas.
La marcha del domingo buscaba contrarrestar la masiva protesta con tintes antidemocráticos encabezada el 7 de septiembre por el mandatario, pero tuvo una adhesión notablemente inferior que la convocada por la ultraderecha, la cual movilizó grupos de todo el país hasta Brasilia y Sao Paulo. En ella, Bolsonaro hizo una demostración de fuerza ante sus seguidores, volvió a atacar a las instituciones y animó a las multitudes a desobedecer las decisiones de la Corte Suprema, una declaración que la oposición interpretó como una amenaza de “golpe».
Agrega EFE que tras las declaraciones del mandatario, que contaron con una dura condena del Poder Legislativo y Judicial, Bolsonaro se vio obligado a publicar una Carta a la Nación, en la que, casi a modo de disculpas, instó a la “armonía” y garantizó que “nunca” pretendió “agredir” ni al Supremo ni al Parlamento, en un intento por relajar la crisis institucional que él mismo insufló.