Santo Domingo, República Dominicana, martes 4 de octubre, 2022

Todos los gobiernos decretan programas de austeridad que se diluyen en el tiempo

Desde el inicio mismo del proceso democrático que se inicio con la caída de la dictadura, todos los presidentes que nos han gobernado han enunciado, decretado y dispuesto programas de austeridad en el gasto público, ya sea en el momento de asumir el poder o durante su gestión.

Ahora le ha tocado disponer esta auteridad al presidente Luis Abinader, dado los serios problemas económicos que enfrenta la nación a consecuencia de la pandemia del Covid-19. El programa de austeridad que acaba de anunciar el jefe del Estado, en un decreto tiene el propósito de eliminar dispendios de recursos públicos en las dependencias oficiales.

La mayoría de los goberanntes que precedieron a Abinader dispusieron programas de austeridad al iniciar sus gestiones de gobierno. En este caso, aunque el gobierno surgió en medio de una crisis sanitaria y de calamidades económicas, la austeridad se establecen a diez meses de gobierno.

La congelación de salaries, prohibición de compra de vehículos, disminución y/o eliminaciónd e viáticos, uso de vehiculos oficiales en fines de semana y días feriados, compras de mobiliarios, recepciones, viajes al exterior no necesarios y autorizados, etc fueron de las medidas dispuestas en esos programas de austeridad.

Desde cuando Bosch

Juan Bosch, en 1963,se apoyo para disponer una austeridad en que el país había que organizarlo, prácticamente desde cero, ya que se iniciaba un proceso tras 30 a˜õs de una dictadura de encierro y en que todas las Fuentes productivas de la nación estaan bajo el control y decisión del dictador, su familia y allegados. Asimismo, a la caída de la dictadura, el 30 de mayo de 1961, siguieron un año y siete meses de total inestabiliadd, dado los constantes movimientos militares, presiones políticas y de la la sociedad, que impedía trazar un camino organizado de recuperación de la economía del país.

Joaquín Balaguer, al asumir el poder en 1966 tenía razones similares a la de Bosch en torno a la situacion de la economía: el país salía de una revuelta civico-militar, una inervención military norteamericana y de varios países de América Latina, todo esto posterior a una situacion de gobierno confuse y desorganizada, entre el golpe de Estado de septiembre de 1963 y el 24 de abril de 1965, cuando estalló el conflicto bélico.

Al tomar el popder Antonio Guzmán, en 1978, declaró un programa de austeridad con la intención de establecer nuevas metodologías de administrar económicamente el Estado, al relevar un período de doce años ininterrumplidos dirigido por un autócrata chapado a la antigua. Las medidas, sin embargo, se fueron diluyendo de cara a la realidad de los compromisos y demandas del gassto oficial y luego por los embates del huracán David que provocó serios daños en la capital y otros puntos, en 1979.

Jorge Blanco, en 1982, inició su gestión anunciando un plan de austeridad que incluyó la reducción de su sueldo en un 40%, llevándolo de RD$5,000 a RD$3,000. También fueron afectados en forma escalonada, todos los salarios mayores de RD$375 mensual. En este denominado “Plan de Emergencia de Recuperación Nacional”, el gobierno de “manos limpias” dispuso que ningún sueldo (exceptuando el del Presidente y Vicepresidente de la República que fueron rebajados a RD$3,000 y RD$2,250 respectivamente) fuera superior a RD$2,225. Este nivel correspondía a los secretarios de Estado.

Estableció, además, que los gastos de representación para los funcionarios del Estado, incluyendo al Presidente y Vicepresidente, no excedieran el 20% del sueldo, debiendo en todos los casos ser justificados. De igual manera suprimió todas las demás asignaciones que se les concedían a los funcionarios, como pago de cuotas a clubes sociales, tarjeta de crédito o cargo a cuenta de los departamentos.

También fueron reducidos o eliminados, los gastos personales de los funcionarios o sus familiares, asignaciones para gasolina y los pagos por utilización de sus vehículos. La austeridad incluyó otras partidas de gastos corrientes, las cuales tuvieron un cumplimiento relativo, porque a la par de esas restricciones, fue anunciado el más ambicioso programa habitacional denominado INVIVIENDA, para construir 5,000 viviendas, que no se cumplió y las unidades iniciadas, a través del Instituto Nacional de la Vivienda (INVI) quedaron sin concluir, estatus que conservaron por varios años.

Posteriormente “el gobierno de manos limpias” creó numerosas dependencias las que fueron eliminadas por su successor, Joaquín Balaguer, al considerarlas redundantes, como fue el de Promoción de la Mujer, Bienestar de la Mujer, Bienestar de la Madre y el Niño y Promoción de la Juventud.

Lo mismo, al volver Balaguer, Leonel, Hipólito y Danilo

Otros anuncios similares se registraron en los inicios de los gobiernos de Balaguer, al retornar al poder en 1986 quien dispuso un congelamiento de los sueldos de los servidores públicos y la suspensión temporal de la publicidad oficial. La entonces secretaria Administrativa de la Presidencia, Minú Torres, dijo para pagar la nómina de agosto del 1986, el gobierno tuvo que tomar un préstamo de RD$25 millones. Basado en esa estrechez económica, se dispusieron medidas de ahorro que incluyeron la cancelación de miles de empleados y la supresión de entidades estatales.

Las nuevas manifestaciones de austeridad en la segunda época de los gobiernos de Balaguer se prolongaron hasta 1994, cuando, a pocas semanas de haber sido reelecto para otro período, este le fue recortado a dos años. Ante la nueva crisis institucional surgida, el mandatario dispuso la suspensión de nuevos nombramientos y de gastos no contemplados en el Presupuesto. El plan de entonces buscaba eliminar un elevado déficit que afectaba las finanzas públicas, el que, según las informaciones de la época, ascendía a RD$1,112 millones. Ese año, el Gobierno ejecutó un presupuesto de RD$20,733 millones, equivalente al 89% del programado.

Continuando con la austeridad, el tema volvió a ser tratado en mayo del 1997, en el primer período de gobierno del presidente Leonel Fernández, cuando también ordenó congelar los nombramientos, para ahorrar cuanto fuera necesario. Conforme explicó el entonces secretario administrativo de la Presidencia, Diandino Peña, el gasto en sueldos públicos se había disparado de RD$400 millones al mes a RD$900 millones.

Mientras, el Gobierno que encabezó Hipólito Mejía se inauguró también con otro plan de austeridad de cuatro meses, que incluyó la rebaja de sueldos a los funcionarios, eliminación de los celulares y la supresión de gastos “innecesarios”. Se prohibieron las cenas y los almuerzos «superfluos». El programa incluyó la creación del “Fondo de Lucha Contra la Pobreza”, el cual se nutriría principalmente de un recorte de un 10% de los salarios de los altos funcionarios, incluido el del Presidente, que fue rebajado de RD$90,000 a RD$70,000. Las medidas,sin embargo, no impactaron en la vida económica del gobierno y al poco tiempo se fueron diluyuendo.

Al regresar Fernández a la Presidencia, en agosto del 2004, anunció un plan que reduciría en un 20% la nómina pública y eliminaría el subsidio a la electricidad y al GLP de uso industrial. El número de empleados públicos volvería al nivel que existía el 16 de agosto del 2000. Todo quedó en el aire y fue poco lo que se hizo.

Danilo Medina, una semana después de asumir la Presidencia, en el 2012, no quiso ser la diferencia y anunció su programa de austeridad, basado en ahorros en gastos complementarios a los sueldos. También estableció un ‘Código de Pautas Éticas’, que al parecer buscaba ahorros públicos obligando al buen manejo de los fondos estatales, empeño que no logró dado los escándalosos episodios de corrupción que se han ido revelando en los últimos meses.

 

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