Santo Domingo, República Dominicana, sábado 1 de octubre, 2022

La minería necesita motores encendidos no brazos caídos

Luis Miguel Polanco 

Especial para HoraxHora

  • A propósito de la huelga del sindicato de Falcondo, unas reflexiones

En días pasados miembros del Sindicato Unido de Trabajadores de Falcondo (Sutrafado) escenificaron manifestaciones y un paro laboral que en reclamo del pago de su bonificación correspondiente al pandémico año 2020

Lo acontecido durante el pasado año, es sabido por todos, puso en dificultades a la empresa minera como a la mayoría de los negocios.

A la luz de estas manifestaciones, hasta cierto punto violentas, surge la interrogante acerca del momento y las causas de esa acción que puso en alto la producción minera por varios días.

Los trabajadores se movilizaron en unas protestas devenidas en paro de labores.

¿Por qué justo ahora, cuando todavía no se ha superado la pandemia y la actividad económica apenas empieza a recuperarse de la paralización brutal acaecida en 2020?

Esto nos lo preguntamos puesto que todos sabemos que el año del Covid-19 afectó duramente la mayoría de los sectores productivos, ocasionó un fuerte desempleo y quebró muchos negocios.

Es momento de levantar la economía para producir, de exportar, de generar riquezas, de hacer que el país retome el ritmo de avance que llevaba hasta la irrupción de la pandemia, como ha venido insistiendo el presidente Abinader.

El mandatario ha mostrado tener un doble empeño en la recuperación de los sectores que motorizan la economía, sobre todo zonas francas y turismo, y la ganancia de más empleos.

Es en este contexto que los trabajadores de Falcondo deciden manifestarse y entrar en un paro capaz de poner en la mina en alto, intimidando a los compañeros que no participaban de la protesta, que también estaban en el derecho de no hacerlo

Llegaron a impedir la entrada y salida de la planta a otros empleados de diversos niveles operativos y administrativos.

Creemos que esta movilización quizá hubiera tenido justificación en otro escenario, no el año siguiente al de la pandemia. Debemos mencionar que hubo un desplome en la demanda de minerales y que la misma minera ha declarado que no hubo las esperadas ganancias.

Es interesante también que hace sólo dos meses de la firma de un nuevo Convenio Colectivo de Condiciones de Trabajo, que estará vigente hasta 2023.

Apenas el 31 de marzo el Sindicato se sentó a la mesa, con mediación del Ministerio de Trabajo, para firmar un acuerdo que contemplaba “mejoras sustanciales” en las condiciones y beneficios de trabajo, que favorecen todavía más su calidad de vida.

Debe señalarse que el sector minero es el que ostenta los salarios más altos entre todos los sectores productivos nacionales.

Las mejoras acordadas: aumento salarial escalonado ajustado a la inflación anual, aumento del bono de producción mensual y una tripleta de aumentos en el pago de la prima para los trabadores que realizan turnos rotativos, en la dieta para los empleados que realizan trabajos fuera de la empresa y en el pago del bono para el disfrute de las vacaciones anual.

Además, un incremento de 50 % en gastos educativos propios y de sus dependientes y 100 % en el aporte para estudios universitarios; mayor cobertura y beneficios de salud y aumento significativo en la contribución para el plan de viviendas de los trabajadores, todo por parte de la empresa.

El Sindicato se lanzó a reclamar bonificación, interpretando que se le estaban ocultando los supuestos beneficios de un año covidiano en que el ferroníquel mostró resultados negativos a nivel de producción y exportaciones. Así figura en las cuentas que lleva el Banco Central de la RD.

Estos actos van en contra de un sector de importancia estratégica para la recuperación económica del país. Es de gran importancia por lo que produce y por su contribución fiscal al Estado, pero también por la creación de puestos de trabajo que por su especialización son muy bien remunerados y tienden a ser estables.

Falcondo es uno de los mayores empleadores de la zona norte y uno de los que mejor paga a sus empleados.

La minera ha demostrado ser respetuosa de las libertades sindicales.

Se puede reclamar, demandar, discutir reivindicaciones y principios no coincidentes; siempre hay espacio para dar y hacer más, siempre sentados y puestos a usar las vías de entendimiento. Lo que condenamos es la forma violenta y extemporánea de estos reclamos.

En el último y reciente paro, la empresa se comprometió, entre otros puntos, a hacer un pago compensatorio a cada trabajador equivalente a 20,000 pesos.

La empresa se comprometió además a que no habrá desahucio o despido de los trabajadores o miembros sindicales involucrados en la protesta, lo que indica la disposición favorable de la minera.

Tras este paro de varios días y al arribar a nuevos acuerdos mediante el diálogo y concesiones mutuas, pudieron reanudarse las operaciones luego de dos días y medio de inactividad.

Conocidos los beneficios y condiciones laborales con que cuentan, los trabajadores de Falcondo que hacen huelgas y tiran piedras debían al menos considerar agradecer por sus buenos puestos de trabajo en un contexto en que miles de personas carecen siquiera de una oportunidad laboral.

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