Santo Domingo, República Dominicana, lunes 22 de julio, 2024

¡A TRABAJAR!

Pasaron los días festivos propios de las navidades. El año 2022 terminó con sus secuelas de cosas positivas y otras negativas. Muchos se fueron dejándonos apesadumbrados y tristes; otros aún se mantienen entre nosotros proporcionándonos felicidad y alegrías. No pocos amanecieron en las calles para ver la salida del Sol del 2023, igual como hicieron el año pasado y todos los comienzos de año. Ya es tradición.

En una medida que fue aplaudida prácticamente por todos, el presidente Luís Abinader declaró no laborable el lunes dos (2) de enero y abrió los peajes para evitar los entaponamientos en las carreteras. Ambas resoluciones del mandatario fueron aplaudidas, como fueron bien recibidas las ayudas del gobierno a través del Plan Social de la Presidencia, los Comedores Económicos, los bonos navideños de mil 500 pesos para dos millones de personas de escasos recursos económicos.

A pesar de las limitaciones de un país que aún no sale de la crisis económica, las navidades no pasaron inadvertidas para la mayoría de la gente. A pesar de todo, hubo cerdo, pollo, telera, espaguetis, guandules, arroz, vegetales, pastel en hoja, ensalada rusa, aguacate, uvas y manzanas; romo, cerveza, ponche, vino y hasta whisky. No hubo escasez. Algunos alimentos un poco elevados en sus precios, pero no escasez. Esa es la verdad. En los mercados, colmados y super mercados había de todo. No creo que haya habido una familia que no tuviera por lo menos un trozo de pan en su mesa durante estas navideñas.

Aspiro a un país donde las ayudas del gobierno no sean necesarias en ninguna época del año, como sucede en los países donde los ciudadanos tienen garantizados educación, salud, empleos dignos, seguridad social, etc., salvo en situaciones muy especiales para los sectores más vulnerables. Pero somos y seremos por mucho tiempo un país pobre con demasiadas limitaciones, donde todavía hay gente sumida en la pobreza absoluta, sin educación, sin salud, sin trabajo y sin techo. Mientras no superemos esos problemas, el gobierno tendrá que ir, como en efecto, en ayuda de los más necesitados, que es justamente lo que ha estado pasando. Pero bien, esa es una tarea pendiente; forma parte de la gran deuda social que tiene este país.

Lo que quiero decir ahora es que, terminado el periodo navideño, toca volver a la faena, al trabajo duro, incluso agotador. Este país tiene prácticamente un mes de parranda, de fiesta en fiesta, de “teteo” en “teteo”, de beber alcohol hasta la inconciencia, de bailar y gozar. Ya está bueno……. “Al trabajo, que ya es hora”. Volvamos a la oficina, el taller, a la fábrica, a la industria, el campo, a los estudios. Recordemos que el trabajo dignifica y produce riqueza. Es hora de que volvamos al trabajo. No más días feriados, no más parrandas; ya basta de vagancia. No es cierto que el trabajo lo hizo Dios como un castigo, como dice el popular merengue.

Este será un año difícil. Ya lo hemos dicho. Pero podemos revertirlo con el trabajo y el sacrificio. Podemos crear certidumbre en medio de la incertidumbre, como he dicho en otras ocasiones. Pero solo podemos lograrlo con el trabajo de todos, todos los días. Profesores, médicos, ingenieros, estudiantes, amas de casa, obreros y campesinos, volvamos al trabajo, que ya es hora, para mantener el crecimiento económico, la estabilidad política y la paz social. Así que, pues, ¡a trabajar!

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