Redacción HoraxHora
Tras un año de su fallecimiento, el merenguero Johnny Ventura sigue vigente entre dominicanos y extranjeros que disfrutaron por más de 60 años su legado musical, consiguiendo que designen calles con su nombre, lanzamientos de un gran un número de canciones que había grabado con otros artistas, además de distintos homenajes.
La familia Ventura realizará una misa en su honor por el primer aniversario de su partida, que tendrá lugar este jueves en la Catedral Primada de América, a las 6:00 de la tarde.
Su historia
Juan de Dios Ventura Soriano (Johnny) nació en Santo Domingo el 8 de marzo de 1940, hijo de Martín Ventura y Virginia Soriano. En sus primeros años de niñez vivió en La Vega y Montecristi. Sus padres se divorciaron cuando apenas tenía cinco años de edad y su madre se vio en la obligación de luchar sola para poder mantener al pequeño Johnny.
A la edad de 14 años su madre regresó a Santo Domingo y Ventura continuó sus estudios en la escuela normal de varones, llamado Liceo Presidente Trujillo y que luego fue cambiado por Liceo Juan Pablo Duarte, donde terminó el bachillerato. Johnny soñaba con ser arquitecto, pero no uno cualquiera, sino el mejor de República Dominicana y era algo que le atraía como si se tratara de la mujer más bella que había en la tierra.
Su sueño se fue desvaneciendo cuando terminó su bachillerato, a los 15 años de edad, que por falta de recursos económicos de la familia Ventura Soriano, se vio imposibilitado de inscribirse en la universidad y se inscribió en el Instituto Erciná Chavalier en mecanografía, taquigrafía, contabilidad y archivo y esto fue lo que aprendió.
“Yo salté varios cursos por mis altas calificaciones. Yo no hice el séptimo, porque me adelantaron en diferentes ocasiones y por eso salí de la secundaria a la edad de 15 años”, dijo Ventura en una entrevista.
Una tarde de junio de 1956, cuando tenía 16 años de edad, sus dos mejores amigos lo invitaron a comer en la casa de Araújo y de ahí salieron a caminar para “bajar la comida” y cruzaron el puente Matías Ramón Mella, (de la bicicleta), fueron a Villa Duarte y se detuvieron en la emisora La Voz de la Alegría, de Paco Estribano, un día que había ensayos y actuación.
Otras distinciones en su carrera
La Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) le otorgó en el año 2001 El Soberano de los entonces Premios Casandra, el máximo galardón artístico que se otorga en la premiación dominicana.
El primer premio Casandra (hoy Soberano) lo obtuvo en el renglón Merengue del año por «Pitaste», en el año 1994.
Pero en el año 1989, el merenguero recibió su primer galardón por parte de Acroarte cuando se le entrega el Casandra Especial, como se le denominaba en ese entonces a estos galardones que pasaron a denominarse Soberano en el 2013, según escribe el periodista Máximo Jiménez.
A inicios del 2000, el Congreso dominicano lo condecoró como Merenguero del Siglo. A principios del año 2021, el intérprete de «Capullo y Sorullo» fue reconocido por el Congreso de los Estados Unidos por ser un ícono de la música dominicana, que había llevado su talento y arte por Europa, África, América Latina y Estados Unidos, en esta última teniendo siempre una presencia activa.
Esta iniciativa, a solicitud del congresista Adriano Espaillat, representante del Decimotercer Distrito Congresional de Nueva York, se realizó a través de “Dominicans On The Hills”.



