Redacción HoraxHora
En el calendario cristiano, el Domingo de Ramos ocupa un lugar central como la jornada que inaugura la Semana Santa y recuerda el ingreso de Jesús a Jerusalén, un episodio cargado de simbolismo, fe y tradición. Cada año, millones de fieles participan en ceremonias y rituales que evocan aquel momento narrado en los Evangelios, marcando el inicio de los días más solemnes del cristianismo.
La jornada invita tanto a la reflexión espiritual como a la celebración colectiva, conectando a comunidades en todo el mundo a través de gestos y símbolos que han perdurado por siglos.
La fecha conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, días antes de su crucifixión.
En las principales ciudades del país, como Santo Domingo, especialmente en la Zona Colonial, Santiago y La Vega, se realizan procesiones multitudinarias en las que los fieles caminan portando ramos, entonando cánticos y rezando.
Aunque en otros países se usan ramas de olivo, en República Dominicana lo más común es utilizar hojas de palma real o palma cana.
¿Qué simbolizan los ramos?
Se da a este día el nombre de Domingo de Ramos precisamente porque Jesús fue obsequiado con innúmeros ramos por sus seguidores, gentes sobre todo humildes.
Los ramos de olivo y de palma son el signo por excelencia de la renovación de la fe en Dios. Se les atribuye ser un símbolo de la vida y resurrección de Jesucristo. Asimismo, recuerdan también la fe de la Iglesia en Cristo y su proclamación como Rey del Cielo y de la Tierra.
Durante esta época, es costumbre que las personas tengan en sus casas los ramos benditos. Muchos hacen cruces con las palmas y las ponen o detrás de la puerta, o sobre el crucifijo, o en las imágenes sagradas o los cuadros de motivo religioso.



