Redacción HoraxHora
Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), en alianza con las empresas Algaltek, de Suiza, y CADE Soluciones, de España, ha desarrollado un método de biorrefinería y gasificación hidrotermal para procesar el sargazo húmedo, separar el arsénico de la macroalga y producir gases de síntesis (monóxido de carbono, dióxido de carbono, hidrógeno verde y metano), así como compuestos de interés para las industrias farmacéutica, cosmecéutica y nutracéutica.
Los avances del proyecto, que cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se presentaron durante el taller “Valorizando el sargazo: un enfoque de biorrefinería sostenible”, realizado en el Auditorio de la Seguridad Social del INTEC.
En la actividad, la directora ejecutiva de Algaltek, Sonia Grimm, abordó el problema de la acumulación natural de metales pesados en el sargazo, que, a través del procesamiento tradicional o la descomposición en vertederos, libera altas concentraciones de arsénico inorgánico. Explicó que el modelo tecnológico propuesto extrae este elemento tóxico de la biomasa.
Para la extracción de compuestos comerciales, la doctora Eya Damergi detalló que el modelo industrial utilizó la biomasa mediante el uso de solventes ecológicos alternativos para la obtención de carotenoides, polifenoles, aminoácidos y ácidos grasos destinados a la industria farmacéutica, cosmecéutica y nutracéutica.
Gasificación y viabilidad económica
Los residuos orgánicos resultantes de la extracción fueron sometidos a un proceso de gasificación hidrotermal desarrollado junto con los especialistas Henar Portero y José Bautista, de la empresa de ingeniería española CADE Soluciones. Los ingenieros del proyecto explicaron que el sistema operó en condiciones supercríticas de alta presión y temperatura para transformar la biomasa en gas de síntesis (metano e hidrógeno), así como en Bagua y sales de metales pesados y arsénico.
El proceso térmico se caracterizó por no consumir agua externa, ya que utilizó el 88% de la humedad contenida en el propio sargazo para operar, liberando agua limpia y libre de metales al mar. Asimismo, el análisis económico estimó un costo nivelado de energía competitivo, alcanzando los 80 euros por megavatio-hora.
Los investigadores del INTEC presentaron un análisis del ciclo de vida y de los riesgos industriales para validar la seguridad ambiental y tecnológica de la gasificación hidrotermal. El estudio determinó que la ubicación de la planta de procesamiento es un factor crítico para reducir las emisiones de carbono asociadas con el transporte de la macroalga desde las costas.
Para garantizar la rentabilidad operativa de la biorrefinería durante los meses de baja afluencia de sargazo, la academia propuso un modelo de procesamiento flexible y multibiomasa. La investigación confirmó la viabilidad de integrar el sistema con residuos agrícolas locales provenientes de las industrias del coco, el café, el arroz y la caña de azúcar, los cuales presentan altos valores energéticos.
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Durante el acto de presentación, el rector del INTEC, Arturo del Villar, señaló que la institución capacitó a sus investigadores y estudiantes de ingeniería en la transferencia de protocolos de laboratorio internacionales para garantizar la soberanía del conocimiento en el país.
Los participantes propusieron buscar financiamiento para instalar una planta piloto industrial con capacidad para procesar 500 kilogramos por hora para el año 2028. Al evento asistieron representantes del Ministerio de Medio Ambiente, del Gabinete de Lucha contra el Sargazo, del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT), así como de las misiones diplomáticas de Suiza y de la Unión Europea.
Cooperación internacional y antecedentes del proyecto
Estos avances dieron continuidad a las investigaciones del proyecto «BID-Suiza-Gasificación hidrotermal del sargazo», coordinado por el docente investigador del INTEC, Ulises Jáuregui-Haza. En las etapas previas del estudio, la coinvestigadora Laura Soldevilla caracterizó una muestra de algas recolectadas en Punta Cana, determinando un contenido de carbono orgánico del 26% e identificando compuestos químicos como la vitamina B12, aminoácidos esenciales y diversos carotenoides (luteína, fucoxantina y astaxantina).
El taller consolidó una alianza científica global que integró a expertos de las redes SARG-NET y SARGARD, junto con especialistas de instituciones académicas de Alemania, Canadá, México, Colombia, España y otros países de la región, unificando capacidades frente a esta crisis ambiental.



