Redacción HoraxHora
La Comisión Europea (CE) rechazó este martes las amenazas de Estados Unidos de desmantelar la Corte Penal Internacional (CPI) y reiteró su respaldo a la justicia penal internacional y a la lucha contra la impunidad.
De acuerdo señala un cable publicado por EFE el portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, Anouar El Anouni, afirmó que la posición de la Unión Europea permanece inalterable y recordó que el bloque mantiene un firme apoyo a la CPI y a los principios establecidos en el Estatuto de Roma.
El funcionario aseguró que cualquier ataque o amenaza contra la Corte, sus jueces, funcionarios, empleados o colaboradores resulta «sencillamente inaceptable» y reiteró el compromiso europeo con la independencia e imparcialidad del tribunal.
Bruselas defiende a la CPI
Agrega la nota que el portavoz comunitario enfatizó que la Corte Penal Internacional no representa una amenaza para la soberanía de los Estados, ya que su jurisdicción se limita a juzgar a personas acusadas de cometer los crímenes más graves que afectan a la comunidad internacional.
En ese sentido, recordó que la actuación del tribunal se fundamenta en las disposiciones del Estatuto de Roma, tratado que establece las competencias y el funcionamiento de la CPI.
Respuesta a Washington
Las declaraciones de la Comisión Europea se producen después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunciara el inicio de una campaña diplomática para impulsar el desmantelamiento de la Corte Penal Internacional y promover que los países aliados abandonen el organismo.
Washington sostiene que la CPI interfiere en asuntos internos estadounidenses y cuestiona su facultad para investigar y procesar a militares y funcionarios de ese país.
Crece la tensión diplomática
En un comunicado, Rubio afirmó que la Corte representa una amenaza para la soberanía de Estados Unidos al atribuirse competencias para procesar e incluso encarcelar a ciudadanos estadounidenses que, según la Administración, actúan en defensa de los intereses nacionales.
Las declaraciones evidencian un nuevo episodio de tensión entre Washington y la Unión Europea en torno al papel de la justicia penal internacional y el futuro de la Corte Penal Internacional.



