Redacción HoraxHora
Oriente Medio se vio sacudido por bombardeos estadounidenses e iraníes de una magnitud sin precedentes desde el alto el fuego alcanzado en abril, una situación que ha hecho saltar por los aires el protocolo de acuerdo para poner fin a las hostilidades. Así lo reseña un cable publicado por AFP.
En el centro de las tensiones se encuentra el estrecho de Ormuz, sobre el que Irán quiere mantener el control establecido en los primeros días de la guerra, y donde aspira a cobrar por el tránsito de buques.
Detalla el cable que la reanudación de las hostilidades el fin de semana y el anuncio iraní de un nuevo cierre de este paso marítimo, vía estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos, provocaron un aumento de más de 4% en el precio del petróleo el lunes, superando los 78 dólares por barril.
La guerra fue desencadenada el 28 de febrero por la ofensiva israeloestadounidense contra Irán. Tras casi 40 días de bombardeos, un alto el fuego entró en vigor el 8 de abril.
Estados Unidos e Irán firmaron el 17 de junio un protocolo de acuerdo, en el que se dieron 60 días de tregua para negociar el fin del conflicto.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró la semana pasada que el alto el fuego «terminó» por los ataques iraníes contra buques en Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba el 20% del petróleo y el gas natural licuado mundial.
«Evitar una escalada»
Explica AFP en su publicación que a pesar de las hostilidades, la cancillería iraní aseguró el lunes que continúa las gestiones diplomáticas con los mediadores Catar, Pakistán y Omán, con el fin de «evitar una escalada» con Estados Unidos.
En el terreno, la región sufrió en la madrugada del lunes nuevos bombardeos.
Las fuerzas estadounidenses afirmaron haber alcanzado «sistemas iraníes de defensa militar aérea, radares costeros, capacidades de misiles y drones y barcos pequeños», con lo cual buscan impedir que la república islámica «ataque a tripulaciones civiles y buques mercantes» en el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos acusó a Irán de haber atacado durante el fin de semana un portacontenedores de pabellón chipriota, lo que provocó la evacuación de 23 tripulantes, mientras que un vigésimo cuarto sigue desaparecido.
Por su parte, medios estatales iraníes informaron de ataques estadounidenses en zonas del sur y el oeste de Irán, incluidas la isla de Qeshm y Bandar Abás, cerca de Ormuz. La agencia Mehr reportó nuevas explosiones cerca del paso marítimo el lunes por la mañana.
«Actitud hostil sistemática»
En represalia, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, afirmaron haber bombardeado instalaciones estadounidenses situadas en Omán, Baréin, Kuwait y Jordania.
El ejército de Kuwait confirmó el lunes que debió responder a «objetivos aéreos hostiles» lanzados contra su territorio.
Las fuerzas de Baréin acusaron a Irán de tomar como blanco a la población civil como parte de una «actitud hostil sistemática», y añadieron que habían «interceptado y destruido varios ataques aéreos» el lunes por la mañana.
El jefe de la diplomacia pakistaní y mediador en el conflicto, Ishaq Dar, instó a las partes a la «desescalada» y a la moderación, y el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a que se «reanuden urgentemente las negociaciones» de paz.
Pero Irán insistió en mantener el control sobre el estrecho de Ormuz y acusó a Estados Unidos de haber causado el «regreso de la inseguridad» allí.
«Ese paso estratégico es más importante que decenas de bombas atómicas y la República Islámica de Irán lo protegerá», declaró Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo iraní, citado por la agencia noticiosa ISNA.
El lunes, Irán realizó «disparos de advertencia» contra dos buques «que intentaban cruzar ilegalmente el estrecho de Ormuz», afirmó la televisión estatal.



